Travesía 4x4 al Cerro Áspero 8, 9, y 10 de octubre de 2005
Todo comenzó hace algunas semanas cuando los miembros de la agrupación buscaban un lugar para probar sus chatas. Fue entonces cuando surgió la idea de realizar una travesía en el Cerro Áspero (Pcia. De Córdoba) durante el fin de semana del 8, 9, y 10 de octubre.
Luego, tras confirmarse que Juani, con su Suzuki Vitara, el Flaco, con su Hyunday Galloper y Raúl, con su Jeep IKA serían los participantes del viaje (lamentamos que Hernán nos se nos haya unido por problemas personales) se realizaron los preparativos correspondientes: control general del vehículo, juego de cubiertas nuevas, muda de ropa, equipo de camping, y, por supuesto equipo de radio y navegación (VHF y GPS) para poder comunicarse y ubicarnos bien.
Listos ya, para emprender el viaje fijamos como punto de encuentro la ciudad de Zárate (dado que el flaco venía de Campana y Raúl de Cañuelas) y a las 4:30 de la madrugada partimos, por la Ruta 8, hacia la provincia de Córdoba.
Al mediodía, cuando nos agarró hambre preparamos unos sándwiches y los comimos arriba de las chatas como para no perder el tiempo. Continuamos con el viaje y sin ningún tipo de problema mecánico en los vehículos llegamos a Río Cuarto.
A partir de allí pasamos por algunos pueblos pequeños como Elena y nos introdujimos directamente en el Cerro Áspero. Obviamente, los caminos por los cuales avanzábamos en ese momento ya no eran registrados por el GPS, pero igualmente al principio sólo eran caminos de tierra que no representaban ninguna dificultad para nuestras camionetas.
Pero más adelante, y a medida que aumentaba la altura del terreno, se fue complicando el avance.
Para la primer noche en el Cerro habíamos pensado dormir en nuestra carpas, pero como todavía estábamos lejos de Pueblo Escondido (destino a cumplir) decidimos seguir avanzando y cuando la noche nos dificultara esa tarea comer algo y dormir el los vehículos.
Continuamos nuestra travesía durante dos horas más hasta que el cielo se oscureció completamente. Por primera vez desde que habíamos entrado en el Cerro Áspero nos cruzamos con otras camionetas que estaban haciendo la misma travesía que nosotros pero ya estaban regresando. Les preguntamos si el camino era muy difícil más adelante y nos comentaron acerca de unos “caracoles”(refiriéndose a una seguidilla de curvas muy cerradas) que les habían resultado muy difíciles de pasar. Nos despedimos y seguimos con nuestra travesía.
Hicimos un tramo corto de noche, el cual estuvo muy entretenido y disfrutamos mucho.
Luego decidimos estacionar las chatas a un costado del camino y nos dispusimos a comer algo. Con el calentador que el flaco había llevado cocinamos unas salchichas y aprovechamos para festejar el cumpleaños de Agustín (hijo de Raúl) en el medio de la montaña. Cuando terminamos de comer prendimos la calefacción de las camionetas y nos pusimos a dormir.
Al otro día nos levantamos temprano, tomamos unos mates calentitos y continuamos nuestro viaje. El camino todavía no era muy difícil por lo cual podíamos avanzar a un buen ritmo. Todo cambió cuando nos encontramos con aquellos famosos “caracoles”. Eran curvas muy cerradas y con caminos totalmente destruidos, sólo eran piedras filosas, las cuales había que acomodar para que los vehículos pudieran pasar. Esta tarea nos demandó toda la mañana, porque para cada curva debíamos preparar el camino para las tres camionetas.
Cuando faltaban sólo algunas curvas, desde la altura del Cerro se podía divisar el Pueblo Escondido, el cual se encontraba en un valle. Terminado el tramo de los caracoles arribamos al Pueblo Escondido. Dicho pueblo era el lugar donde se habían edificado las viviendas de los obreros y capataces que trabajaban en la mina del cerro. Actualmente se usa como refugio para la gente que realiza caminatas o travesías off road.
Allí se pueden alquilar pequeñas habitaciones para dormir y se puede almorzar o cenar con la deliciosa comida que allí preparan.
Después de haber llegado y hecho algunos controles para asegurarse de que los vehículos no hubieran sufrido daños considerables entramos en el refugio y almorzamos unos ricos tallarines. Terminado el almuerzo decidimos que nos quedaríamos instalados allí hasta el otro día, y que en la mañana siguiente nos levantaríamos temprano para concluir la travesía.
A la tarde, todos , menos Raúl que decidió quedarse a descansar un poco, nos subimos a la Galloper del flaco y fuimos a explorar el camino que a la mañana siguiente tendríamos que hacer. El camino era muy dificultoso pero logramos avanzar unos 5 km . cuando la noche comenzó a caer lentamente y acordamos emprender la vuelta.
Al llegar a Pueblo Escondido ya era de noche y nuestra cena nos estaba esperando en el refugio. Pero antes de ir a cenar nos dedicamos a acomodar los elementos necesarios para dormir en las habitaciones que habíamos alquilado. Una vez concluida esta tarea nos dispusimos a comer el arroz con pollo que nos prepararon los encargados del lugar.
Cuando terminamos de comer nos metimos en muestras bolsas de dormir y descansamos durante toda la noche.
En el tercer día de travesía en el Cero Áspero nos levantamos temprano, y disfrutamos del desayuno que nos sirvieron en el refugio, y tras haber guardado los elementos de camping en las chatas partimos y para seguir con nuestra travesía.
Recorrimos con mucho esfuerzo el camino que habíamos explorado el día anterior y se nos unieron dos camionetas más que también venían de Pueblo Escondido.
Luego de esos 5 km . difíciles el camino se hizo mucho más sencillo y nos permitió avanzar más rápidamente. Llegamos al cruce que lleva a La Cruz por un lado y a Merlo por otro. Nosotros tomamos el camino que nos conduciría a Merlo. Algunos km. más adelante, y ante las constantes fallas mecánicas en el Jeep de Raúl, lo que causó que el flaco lo tuviera que llevar de tiro casi 30 km . , decidimos parar para tratar de arreglar el problema.
Mientras el flaco y Raúl se las ingeniaban para poner al Jeep en funcionamiento Ale (el sobrino mayor del flaco) preparaba una picadita con salame, queso y otras cosas que había traído de la casa.
Al cabo de una hora el Jeep ya estaba reparado y nuevamente las tres chatas nos encontrábamos viajando, con la diferencia de que esta vez ya lo hacíamos por una ruta de asfalto.
Un rato más tarde llegamos a la cuidad de Merlo donde nos abastecimos de combustible y de comida para almorzar durante el viaje. Esto se debe a que nos quedaban muchos km. por recorrer y si parábamos a comer llegaríamos muy tarde a nuestras casas.
El viaje de vuelta se hizo largo y tedioso debido a que todos estábamos cansados y la velocidad promedio era de 85 km/h . Otra vez debido a la escasez de tiempo debimos cenar unos sándwiches en las camionetas, lo que fue bastante incómodo.
Tras largas horas de viaje llegamos al desvío donde despedimos a Raúl ya que junto con su hijo Agustín debían llegar a Cañuelas. Y más tarde al desvío donde Juani, que tenía que ir a Zárate y el flaco, que con sus dos sobrinos, Ale y Pablo, e hijos Maxi y Andrés, tuvieron que separarse.
De esta manera se dio fin a esta travesía al Cerro Áspero, la cual nos resultó a todos muy divertida y a la vez desgastante. Pero cabe aclarar que los paisajes, la corta estadía en Pueblo Escondido, y todo lo emocionante que tiene el off road (grandes trepadas y peligrosos descensos) será inolvidable para todos nosotros.
Para concluir agradezco particularmente a la agrupación “Cross country 4x4” por habernos dado esta oportunidad de conocer y compartir nuestro hobby con gente tan agradable como la que participó en esta travesía. De la misma forma espero que ésta no halla sido la última vez que nos veamos. Un saludo
Pablo A. Aguilera |